Donald Hebb. Psicólogo
(Considerado el padre de la Psicobiología)
Qué duda cabe que en los últimos años se han puesto de moda las emociones. Hemos pasado de una sociedad que casi las ignoraba a convertirlas una deidad que es la base fundamental de la realización personal y la búsqueda de la felicidad. Las redes sociales, con el postureo, imágenes y frases de Mr Wonderful, los libros de autoayuda que se convierten en superventas, los gurús y coaches con sus charlas motivacionales y vídeos inspiradores, los cursos breves de inteligencia emocional y mindfulness para enseñarte a gestionar tus emociones de forma fácil, divertida y para siempre (como los de inglés), merchandising de la felicidad (tazas, camisetas, cuadros,...), cuentos y películas sobre las emociones para niños y no tan niños,... Cualquier revista, diario, canal de televisión o radio, tiene que dar un espacio periódicamente a las emociones para saciar la necesidad social sobre el tema. Parece que todo lo han invadido las emociones, incluso el mundo educativo, sanitario y laboral. Desde antes de que se pusieran de moda parecen haber sido algo totalmente desconocido para el ser humano o, como mucho, desde que Daniel Goleman nos abriera los ojos de par en par, como una luz cegadora, a un universo de nuevas experiencias (lo digo irónicamente claro). Todo el mundo tiene entre sus expresiones cotidianas eso de tener más o menos inteligencia emocional, que para aprender hay que emocionarse; o términos más sofisticados como sistema límbico, serotonina o amígdala, que ya forman parte del acervo popular en la misma medida o más que coronavirus, inflación, cociente de inteligencia, 5G, crianza respetuosa o falso nueve, por poner algunos términos de ámbitos tan variados. Este batiburrillo de conceptos psicológicos que calan en la sociedad y se ponen de moda en boca de todos, es lo que se denomina psicología popular (pop o folk psychology), una especie de psicología de andar por casa, que tanto daño hace, y que tan poco o nada tiene que ver con la psicología rigurosa.
Ante descomunal cacao, sin ningún afán de dar lecciones a nadie, con la esperanza de que pueda satisfacer la curiosidad del que la tenga, e invitarle a buscar más allá del ruido de fondo del positivismo empalagoso, intento a continuación exponer algunas ideas básicas sobre las emociones, así como los intentos de explicaciones de los investigadores más destacados sobre el tema. La entrada es larga; pero el tema es complejo y lleva muchísimos años estudiándose. Muchos más de lo que se piensa.
¿Qué es una emoción?
<<Los científicos no han podido ponerse de acuerdo al definir las emociones. Por desgracia, puede que una de las cosas más significativas que se han dicho de ellas es que todos saben qué son hasta que se les pide que las definan>>
Joseph LeDoux
(parafraseando a William James)
Definir de forma precisa qué es una emoción no es nada sencillo, aunque a priori pueda parecerlo, ya que es fácil caer en el error de confundirse con otros conceptos relacionados como los sentimientos o el estado de ánimo. Las emociones son procesos neurológicos y cognitivos que responden a las demandas del entorno, influyendo en nuestra conducta y que, de alguna forma, incrementan las posibilidades de supervivencia y reproducción. Las emociones conllevan cambios en diferentes sistemas de respuesta (fisiológico, conductual, cognitivo,...), que se disparan ante un objeto, pudiendo ser innatas o aprendidas, que pueden conllevar valoraciones del significado de los estímulos, y que dependen de diferentes redes neuronales.
La mayoría de los psicólogos están de acuerdo en que las respuestas emocionales tienen tres componentes: la reacción fisiológica al estímulo, la respuesta conductual y la experiencia subjetiva (poner nombre y describir esa respuesta emocional en un contexto determinado).
Con el afán de dar orden y uniformidad, los investigadores se han centrado en dos categorías principales (Gazzaniga, Ivry y Magnum, 2014):
- Emociones básicas: son innatas y similares en todos los humanos y muchos animales. Son producto de la evolución, cada una tiene unas características únicas y se reflejan a través de expresiones faciales.
- Emociones complejas: suponen combinaciones de las emociones básicas. Son aprendidas social y culturalmente. Se pueden identificar como un sentimiento evolucionado y duradero.
- Afecto. Es el nivel más primitivo, innato e inespecífico. Es muy duradero. Valencia e intensidad.
- Humor. Es más específico que el afecto; pero menos que la emoción. Dura días o semanas. No suele estar asociado a un evento concreto. Es la creencia o expectativa de la persona de la probabilidad de sentir placer o displacer. También se le denomina estado de ánimo, timia o tono emocional. Son positivos o negativos (valencia).
- Emoción. Breve, más limitada en el tiempo y más intensa que el humor. Asociada a un estímulo o evento concreto. Cruciales para adaptarnos a eventos y circunstancias que tienen relevancia para nuestro bienestar.
- Sentimiento. Toma de conciencia de la emoción. La persona sabe lo que está experimentando, le pone una etiqueta y le da un significado. Está basado en la experiencia previa, el conocimiento y el contexto.
- Preferencias. Juicios evaluativos estables sobre lo agradable y desagradable que resulta algo o alguien, o sobre una predilección relativa.
- Actitudes. Creencias y predisposiciones duraderas sobre objetos, eventos, personas o grupos que configuran el modo de relacionarse con ellos.
- Disposiciones afectivas. Tendencia de una persona para experimentar frecuentemente un estado de ánimo o para reaccionar con ciertos tipos de emoción en determinadas situaciones.
- Estado de ánimo, que ya hemos definido antes.
La profesionalización de los científicos en el S.XIX, bajo la promoción y financiación política de los gobiernos de las grandes potencias, supuso un espaldarazo en la investigación científica del cerebro. Los avances en cirugía, fisiología, microbiología, anestesia, disección, y figuras de la talla de Ramón y Cajal, hicieron que la neurología se desarrollara como una especialidad con entidad propia. Hay que recordar también, la influencia que tuvo la frenología de Francis Gall, como primer intento de establecer la localización cerebral de las diferentes funciones cognitivas, entre ellas las emociones. Es en el SXIX cuando la Psicología, inspirándose en los métodos de la Fisiología, se separa de la Filosofía, pasando del pensamiento especulativo al estudio experimental de la conducta de los organismos en su entorno.






